#ConVerso, #FranciscoHurtado

¿Te ha paralizado la tecnofobia?

Si alguna vez has sentido un pequeño nudo en el estómago cuando te hablan de inteligencia artificial o automatización, no estás solo. Este fenómeno tiene un nombre: tecnofobia. Y aunque no lo parezca, es una reacción natural frente al cambio. 

La tecnología avanza a pasos agigantados y, en muchos casos, parece que nos obliga a seguirle el ritmo so pena de dejarnos completamente fuera de la jugada. Sin embargo, lo que muchas veces olvidamos es que, más allá de ser una amenaza, la tecnología —si se comprende y se domina— puede abrir nuevas puertas, tanto a nivel personal como profesional.

En años recientes, ha sido la inteligencia artificial generativa la que echó sal en la llaga. Esta tecnología, que permite a las máquinas crear textos, imágenes e incluso música, ha encendido nuevamente el debate sobre el futuro de muchos puestos de trabajo. ¿Estamos destinados a ser reemplazados por robots y algoritmos? Es una pregunta válida, pero la respuesta es mucho más compleja que un simple sí o no.

Pero es así como viejos temores despertaron: ¡la IA y la automatización «robarán» empleos! 

Si analizamos los patrones históricos, veremos que cada revolución tecnológica ha provocado una redistribución del trabajo, no su total desaparición. Pensemos, por ejemplo, en los modelos de negocio como las dark kitchens, cocinas que operan exclusivamente para la entrega a domicilio. A primera vista, puede parecer que este modelo amenaza a los restaurantes tradicionales. Sin embargo, en lugar de eliminar empleos, ha generado oportunidades en otras áreas, como la gestión logística, la optimización de sistemas de entregas y la innovación en marketing digital.

La tecnología empuja a los trabajadores a reubicarse en áreas donde pueden aportar más valor. La IA, en lugar de ser una amenaza, puede convertirse en una herramienta que multiplica nuestra capacidad de creación, permitiéndonos dedicarnos a tareas más especializadas y creativas.

Amenaza u oportunidad

Los sistemas de información y la automatización también están en el centro de la discusión. Si bien muchas tareas repetitivas han sido automatizadas, liberando tiempo para que los humanos se concentren en actividades más estratégicas, esta automatización también plantea desafíos. Uno de ellos es la necesidad de adaptación constante. En un mundo donde el software y las plataformas cambian continuamente, quienes no logran actualizarse corren el riesgo de quedar obsoletos relativamente rápido.

Sin embargo, hay un aspecto positivo aquí. La automatización y los sistemas de información crean una demanda creciente de profesionales capacitados para gestionar y mejorar estos sistemas. ¿Qué es más valioso para una empresa: alguien que pueda seguir un proceso preestablecido o alguien que entienda cómo funciona el sistema y pueda optimizarlo? Cada vez más, el mercado laboral valora las habilidades analíticas y creativas que permiten a las personas interactuar con la tecnología de manera más efectiva.

¿Un campo para especialistas?

La respuesta parece ser sí. Y esto no necesariamente es algo malo. A medida que las tareas más rutinarias son asumidas por la tecnología, el valor de las habilidades humanas se desplaza hacia áreas que requieren más creatividad y especialización.

Un estudio de McKinsey sugiere que hasta un 60% de todas las ocupaciones podrían ver automatizado un tercio de sus actividades, pero esto no significa que el empleo humano desaparecerá. Lo que se está produciendo es una evolución. Las empresas buscan empleados que no solo sepan manejar la tecnología, sino que comprendan cómo usarla estratégicamente para impulsar el negocio.

Y es aquí donde la educación y el conocimiento juegan un papel fundamental. No se trata solo de aprender a usar herramientas tecnológicas, sino de entenderlas a fondo: cómo funcionan, sus limitaciones, sus riesgos y sus ventajas competitivas. La formación continua es la única manera de mantenerse relevante en un entorno laboral en constante transformación.

Un campo donde la IA generativa está mostrando un potencial increíble es en el desarrollo de sistemas complejos. Empresas de software ya están utilizando estos algoritmos para acelerar la creación de códigos, detectar errores y proponer mejoras. Esto puede reducir significativamente los tiempos de desarrollo, permitiendo a los equipos de ingeniería enfocarse en problemas más avanzados.

Pero, como con toda tecnología, también es necesario tener cuidado. El uso de IA generativa plantea preguntas importantes sobre seguridad, propiedad intelectual y privacidad. Si una IA crea un diseño, un programa de software o una obra, ¿quién posee los derechos sobre ese trabajo? Además, está el riesgo de que los sistemas generativos sean vulnerables a ataques o manipulaciones, lo que podría tener consecuencias graves en campos como la medicina, la ingeniería o la seguridad cibernética.

Por eso, los profesionales que trabajen con estas herramientas necesitan no solo dominar su uso, sino también entender los aspectos éticos y de seguridad involucrados.

Mantenerse al día

Uno de los grandes retos que enfrentamos ahora es la actualización. El avance tecnológico no se detiene, y para muchos puede parecer abrumador. Sin embargo, la clave está en la educación continua. Ya no es suficiente con estudiar una carrera y esperar que los conocimientos adquiridos sean válidos para toda la vida laboral.

Hoy, más que nunca, es necesario estar aprendiendo constantemente, no solo nuevas tecnologías, sino también cómo estas se integran en los procesos y cómo podemos sacarles el máximo provecho.

Aquellos que se resistan al cambio corren el riesgo de ser reemplazados, no por la tecnología en sí, sino por otros que han sabido adaptarse y aprovechar las nuevas herramientas.

En última instancia, estamos avanzando hacia un mundo donde las personas que sobresaldrán serán aquellas capaces de combinar su experiencia humana con la tecnología. Esto no significa que todos debamos ser ingenieros o programadores, pero sí que necesitamos ser conscientes del potencial que la tecnología ofrece y estar preparados para evolucionar con ella.

La pregunta es: ¿estamos listos para aceptar este desafío y convertirnos en especialistas en nuestras áreas? 

Soy un convencido de que la tecnofobia no es más que el miedo a lo desconocido, y la única forma de combatirla es con conocimiento y preparación. Cuanto más entendamos las herramientas tecnológicas, más podremos aprovecharlas en nuestro favor.

La tecnología no está aquí para reemplazarnos, sino para potenciarnos; el verdadero riesgo no es que nos desplacen, sino que nos quedemos quietos mientras el mundo sigue avanzando.

Los comentarios están cerrados.