Desplegar una estrategia de Arquitectura Empresarial en IT es una tarea desafiante, que a menudo despierta emociones intensas. Las áreas y equipos de trabajo que han dedicado años a construir sistemas específicos pueden sentirse atacados cuando una nueva solución integral les señala como obsoletos o insuficientes. Sin embargo, la arquitectura empresarial no pretende restar valor a los esfuerzos individuales, sino consolidar los beneficios para toda la organización.
A medida que las empresas crecen, también lo hace la complejidad de sus sistemas de IT. Lo que empieza como una pequeña aplicación o proceso diseñado para resolver un problema puntual, pronto se transforma en un sistema indispensable para el departamento en cuestión.
Es así como, en un intento de mejorar la operación, se crean parches y enlaces que no solo hacer la infraestructura más compleja, sino que también dificultan la integración con otros sistemas de la organización. Esto da pie a los “Frankensteins” informáticos: sistemas robustos en su propósito inicial, pero limitantes cuando se piensa en una integración completa.
Estos sistemas no son inherentemente defectuosos, y en muchos casos cumplen bien con su propósito. Sin embargo, cuando se intenta implementar una arquitectura empresarial que beneficie a todas las áreas de la organización, la existencia de estos sistemas aislados se convierte en un obstáculo. Para los creadores de estos “parches” es difícil aceptar que su trabajo, aunque útil en su momento, ahora representa una carga para el crecimiento de la empresa en su conjunto.
No soy tonto
El sentimiento de «No soy tonto» es común entre los equipos de IT. Estos desarrolladores y analistas que han trabajado arduamente en mejorar procesos específicos suelen sentirse reconocidos y valorados dentro de su entorno. Entonces, ¿por qué ahora se les dice que esos mismos sistemas no sirven?
Esta reacción es comprensible. Muchas veces, la falta de un enfoque estratégico desde el inicio obliga a los equipos a responder a las necesidades inmediatas, sin considerar una visión holística. Sin embargo, la implementación de una Arquitectura Empresarial en IT no es un juicio de valor sobre el trabajo anterior, sino una evolución hacia una estrategia en la que cada pieza del sistema trabaje en sincronía.
La resistencia a estos cambios suele provenir de una falta de comprensión de los beneficios de una arquitectura de datos unificada. De hecho, muchos CIOs y líderes de IT están cada vez más convencidos de que la única manera de optimizar procesos y obtener una visión completa de la operación es consolidando los sistemas en una arquitectura común que permita acceder a datos y funcionalidades sin fricciones.
Un enfoque para el bien común
Una Arquitectura Empresarial exitosa no consiste en una serie de sistemas independientes que solo beneficien a áreas específicas. Su objetivo es proporcionar una base sólida sobre la cual toda la organización pueda trabajar de forma eficiente y colaborativa. En este contexto, la arquitectura empresarial debe entenderse como un concepto holístico, que busca los beneficios del negocio en su conjunto.
Para lograr esto, es fundamental que los CIOs y líderes de IT comuniquen claramente los objetivos y beneficios de esta estrategia. La Arquitectura Empresarial no trata de descalificar el trabajo previo, sino de integrarlo de manera que maximice su valor. Esto implica, en muchos casos, un replanteamiento de los sistemas existentes para alinearlos con la visión de una organización unificada.
Implementar una estrategia de esta naturaleza va más allá de la tecnología; es un cambio cultural que implica replantearse los principios mismos de cómo se conciben y gestionan los sistemas. La adopción de una arquitectura unificada requiere que todos los actores dentro de la organización comprendan y acepten la visión global. En este sentido, es importante que los CIOs y líderes de IT no solo lideren el cambio técnico, sino también el cultural, enfatizando el valor de la colaboración y el bien común.
Agentes de cambio
Para aquellos equipos de IT que han desarrollado soluciones específicas, la transición puede ser difícil. Sin embargo, es fundamental que comprendan que su trabajo no se invalida, sino que se reintegra en un nuevo contexto. Las habilidades y conocimientos que estos equipos aportan son clave para la transformación, ya que conocen de primera mano las necesidades operativas de las áreas en las que han trabajado.
Los líderes de IT tienen una tarea fundamental en este proceso: gestionar el cambio. Esto implica no solo implementar la arquitectura empresarial, sino también apoyar a los equipos en la transición, escuchando sus inquietudes y ofreciendo soluciones que les permitan ver el valor de esta nueva estructura. Un CIO que comprende y valora el trabajo de cada área puede transformar la resistencia en colaboración, convirtiendo a los “frankensteins” en aliados de la Arquitectura Empresarial.
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